Cuando compito contra ti tengo una sola opción, gano o pierdo, si tu ganas yo pierdo, si yo gano tu pierdes. Uno celebra y otro sufre, el ganador ríe y el perdedor llora, uno celebra y el otro se lamenta.
Cuando
mi competencia está en el reflejo que me da el espejo tengo dos opciones, gano
o aprendo. Gano cuando consigo mi meta, celebro y continuo, y si no gano
entonces aprendo, uso esa experiencia para corregir y mejorar, afinar el foco,
aclarar el rumbo y continuar hasta la meta deseada.
Esta
nueva perspectiva para mi me permite una mejor y más variada cantidad de
opciones, me da confianza, mejora mi autoestima y auto concepto, me da seguridad
cuando me reconozco como creador de mi destino, como capitán de mi barco y
responsables de mis actos, y por ende de mis resultados.
Desde
este momento me declaro fanático de mí mismo, soy mi propio y primer seguidor,
vistiendo mis colores y llevando mi uniforme, orgulloso de reconocerme como
ganador siempre, desde el resultado o desde la experiencia. Soy mi propio líder,
mi jefe, mi amigo, mi confidente, quien me motiva y me da ánimos. Soy yo el que
apuesta por mi
Twitter








