El cambio es constante, al
principio me parecía una contradicción, hasta que tome conciencia de que todo
se encuentra en un cambio constante, la tierra, la flora, la fauna, nuestra biología.
Solamente nosotros, los seres pensantes nos aferramos a lo fijo, a lo conocido,
queremos permanecer por siempre en nuestra amada zona de confort.
Cuando comprendí lo constante
que es el cambio, comencé a querer cambiar a los demás. Me lance a la tarea de
llevar mi mensaje a todos, a convencerlos con mi lógica sobre mi nueva e
impresionante revelación. Me propuse iniciar una campaña de concientización sobre
el cambio y la puse en marcha, para llegar a la conclusión, (rápidamente) de
que las personas no estaban interesadas en realizar el cambio que yo les proponía.
Como era posible? Estaba entregándoles
en bandeja de plata a todas las personas la solución a sus problemas y me
rechazaban, no querían saber nada sobre este descubrimiento tan espectacular.
Desilusionado por esta
amarga realidad decidí no continuar con mi iniciativa ya que las personas no
estaban listas para comprender mi mensaje.
Pero había algo que me
inquietaba, ¿cómo era posible que todos estuvieran equivocados? ¿Acaso no entendían
que yo tenía la solución?
Fue allí donde entendí que
si estaba en lo cierto, si era la solución… para mi. Les estaba hablando desde
mi punto de vista, desde mi perspectiva, desde mi mapa, y esa magnífica solución
solamente se adaptada a mi caso en particular, pero mi ego no me permitía
entenderlo.
Fue gracias a la dura experiencia
de rechazo que viví, lo que me hizo comprender que cada uno de nosotros vive su
vida de manera distinta y esto se debe a que cada quien, en base a sus valores,
creencias y filtros, interpreta la realidad de acuerdo a un contexto en
particular.
Esta experiencia me permitió
aplicar ese proceso de cambio en mi, y ahora, a través de mi propio ejemplo es
que predico que el cambio positivo es posibles cuando se toma conciencia de que
si la realidad actual no me agrada, depende de mi comenzar a realizar los
cambios necesarios para cambiar mi realidad.
Cuando supe que no me sentía
cómodo donde estaba, me pregunte hacia donde quería ir, esta respuesta me dio
la claridad para establecer un plan por escrito, medible y alcanzable, que me
permitiera ir desde donde estoy hacia donde quiero estar en un tiempo perfecto
para mi. Ese plan lo acompaño con un ingrediente muy importante, tomar acción.
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