" " Deivis Corales

Conoces Tu Pasion?

0 comentarios

Que es eso que determina el grado de compromiso que le imprimo a lo que hago? De donde proviene? 




Es fabricado químicamente dentro de mi cuerpo o por el contrario, lo creo con el poder de mi intención?

Sea lo que sea, y provenga de donde provenga hay algo que sí puedo decir con propiedad, mientas dependa de mi voy a continuar haciendo lo que hago hasta que la vida me acompañe.

No voy a hacer una cita textual de algún famoso pensador, filósofo o erudito de la materia aunque use sus mismas palabras, ideas y hasta entonación. Ya miles de personas lo han dicho y miles más han de decirlo, creo que lo que puede llegar a cambiar quizá sea el contexto y la situación donde se dice.

Sucede el momento en el que el tiempo pierde para mí su importancia y la entrega hacia la acción que estoy realizando lo acapara todo, entro en un modo de desconexión total con el entorno o medio ambiente. El ruido y los sonidos, colores y formas, olores y sensaciones quedan en otro nivel y se da el rapto. Comienza el autosecuestro de la pasión.

Son pocas las acciones que pueden llevarme hasta ese nivel, si lo has experimentados sabrás de lo que estoy escribiendo, son pocas las cosas que pueden llevarte a ese nivel, se de lo que estoy escribiendo, y quiero darte mi muy humilde consejo, si conoces esta experiencia permite que el autosecuestro se vuelva habitual, entrégate a eso que hace que el tiempo pierda la percepción y la importancia para ti, deja que lo demás se quede en otro plano mientas tu asciendes.


Si aún no conoces de lo que hablo, es momento de buscar eso que te absorbe por completo, por muy sencillo, ridículo o simple que te pueda parecer, es necesario buscarlo, reconocerlo y aceptarlo. Ese día sabrás lo que significa ser raptado.

Responsabilidad: La habilidad de responder.

0 comentarios

La responsabilidad es la habilidad de responder al llamado de otro, o mejor aún, de nosotros mismos. 






Para mi significa el asumir las consecuencias que generan nuestros pensamientos, palabras, sentimientos y acciones. Cada uno de estos cuatro aspectos influye en nuestras decisiones, y si no somos coherentes con todos y cada uno, el resultado puede ser poco agradable.

Te has preguntado alguna vez porque pasas un buen rato pensando en algo que quieres hacer y ante la primera adversidad que se te presenta cambias el sentimiento sobre ese pensamiento inicial?



Continuas pensando en eso que quieres hacer, pero como por arte de magia dices una cosa distinta a lo que pensaste y sentiste y luego, cuando vas a entrar en acción, haces algo que está completamente distante, es entonces cuando te divides en cuatro partes diferentes, ya que ahora piensas, sientes, dices y haces cosas que no guardan ninguna relación entre sí, y luego nos preguntamos porque enfermamos, porque me siento fatal y porque las cosas no me salen bien.



Esto sucede cuando eso a lo que nos dedicamos no está alineado con nuestra misión de vida. Comenzamos en un trabajo momentáneamente, mientras resuelvo la situación en la que estamos, y luego, sin darnos cuenta, han pasado 10 años y continuamos haciendo ese trabajo momentáneo. O como cuando entramos en una de esas relaciones solo por complacer a los demás, siempre hay que estar de buenas con la sociedad, con el que dirán.
Alguien dijo que la vida es eso que nos sucede mientras estamos haciendo planes para vivir, nos enfocamos tanto en lo que creemos que debemos o tenemos que hacer, que se nos olvida hacer lo que queremos y los que nos gusta.


Es momento de comenzar a poner las cosas en perspectiva, momento de comenzar a priorizar, de poner en la balanza las cosas que nos alegran el alma y la vida versus las cosas que debemos o tenemos que hacer. Es hora de empezar a utilizar esa habilidad para responder ante el llamado de la vida, ante el llamado de ese niño interno que nos pide a gritos responsabilizarnos sobre esa promesa que le hicimos cuando pequeños sobre lo que queríamos ser de mayores. Lo recuerdas?

Que tiene que suceder para recuerdes esa promesa y vayas por ella?

Recuerda… La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.
John Lennon



Dar y Recibir

0 comentarios

Es increíble recordar como me sentía cuando “tenía que” o “debía” compartir algo, y digo “tenía que” o “debía” porque nunca quería compartir, todo siempre estaba medido. 




Nunca sobraba, siempre había lo justamente necesario. Todo el día, todos los días, así era mi realidad, fue lo que me enseñaron y fue lo que aprendí, por herencia, por imitación, por cultura, por una de esas vainas que nos tatúan en la piel y que luego con el paso del tiempo terminamos por aceptar, y la costumbre se hace ley.

Recuerdo que una vez, una mujer que me gustaba me dijo “Que bien te ves esa camisa” y yo le respondí “No soy yo el que se ve bien, es la camisa que me hace ver bien”… después de recriminarme por dejar pasar la oportunidad de ese piropo que me daba esta linda chica paso algo muy interesante, en medio de ese autoreclamo (por gallo), tome conciencia de mi reacción y empecé a preguntarme siguiente. ¿Qué pasa conmigo que no puedo aceptar un halago? ¿Por qué no permito que otros reconozcan virtudes en mí? ¿Por qué acepto cuando hablan de mis defectos pero no acepto cuando reconocen mis virtudes?

Así es como comenzó mi actual viaje de autodescubrimiento, el cual me ha planteado muchos retos y desafíos, pero también me ha permitido reconocer y aceptar que desde siempre tuve el concepto del “Dar” desde la carencia y la escasez, siempre temiendo que se me acabara lo poco que tenía si lo compartía. Pero más revelador fue el momento en que descubrí que el recibir era aún más limitado en mi vida, negado a pedir y a recibir ayuda, estimulo, aliento, apoyo y  halagos, siempre creía que cuando alguien me dedicaba un gesto o una palabra era por algo a cambio, por interés.

La abundancia me permitió saber que el amor se multiplica exponencialmente a medida que lo das, y cuando das desde el amor se activa la abundancia, y cuando recibes desde el amor permites que la abundancia fluya a través de ti.

Son emociones nuevas para mí, las cuales voy descubriendo, sintiendo y aceptando a medida que sigo avanzando en mi camino… y esto apenas comienza.

Deivis Corales



Contra Quien Compito

0 comentarios

Cuando compito contra ti tengo una sola opción, gano o pierdo, si tu ganas yo pierdo, si yo gano tu pierdes. Uno celebra y otro sufre, el ganador ríe y el perdedor llora, uno celebra y el otro se lamenta.

  
Cuando mi competencia está en el reflejo que me da el espejo tengo dos opciones, gano o aprendo. Gano cuando consigo mi meta, celebro y continuo, y si no gano entonces aprendo, uso esa experiencia para corregir y mejorar, afinar el foco, aclarar el rumbo y continuar hasta la meta deseada.



Esta nueva perspectiva para mi me permite una mejor y más variada cantidad de opciones, me da confianza, mejora mi autoestima y auto concepto, me da seguridad cuando me reconozco como creador de mi destino, como capitán de mi barco y responsables de mis actos, y por ende de mis resultados.




Desde este momento me declaro fanático de mí mismo, soy mi propio y primer seguidor, vistiendo mis colores y llevando mi uniforme, orgulloso de reconocerme como ganador siempre, desde el resultado o desde la experiencia. Soy mi propio líder, mi jefe, mi amigo, mi confidente, quien me motiva y me da ánimos. Soy yo el que apuesta por mi

El Cambio es una Constante

0 comentarios

La famosa Zona De Confort me hacia temerle al cambio, a lo desconocido, a lo incierto, a lo nuevo.

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”, era uno de los refranes más utilizados en mi casa mientras crecía, era una creencia que se arraigaba en mí y me detenía cada vez que un nuevo proyecto tocaba mi puerta.


“No te metas a brujo sin conocer las hierbas, “A perro que no conozco no le toco la cola”, “Arrópate hasta donde te alcance la cobija”… esos eran los consejos familiares. Eso no se ha hecho antes, aquí no se trabaja así, quien te crees que eres para tener ideas?


Así fui creciendo y estableciendo el límite de altura que podía alcanzar, apoyado en la experiencia de familiares y amigos que con buena intención me aconsejaban, repitiendo lo que sus padres le dijeron a ellos, y los padres de sus padres a sus padres, y de generación a generación se volvió una tradición.


Pero ninguno experimento, nunca hablaron desde su experiencia, solo se limitaron a repetir lo que les decían. Nuestra naturaleza nos hace temerosos a lo nuevo y desconocido, nos encanta cumplir con nuestras rutinas diarias facies y predecibles, constantes, sin cambios.

Otro empleo?
Otra carrera?
Otra ciudad?
Otro país?
Cambiar?
Estas loco? 

Estas son algunas de las preguntas que te harán cuando quieras abandonar tu zona de confort y quieras ir contra la corriente. Encontraras resistencia, muchísima resistencia, la resistencia es un indicador de que vas por buen camino, siempre que tengas un buen plan, claro, especifico y por escrito, donde tengas establecidas todas y cada una de las tareas que debes hacer para alcanzar tus metas.


Hay que tener valor para salir de nuestra zona de confort para alcanzar aquello que queremos, y hay que tener el triple de valor para autoevaluarnos y decirnos con toda sinceridad cuales son los recursos con los que contamos y cuáles son los que debemos desarrollar antes de lanzarnos a la conquista de nuestros planes.


Un plan con metas claras y especificas es la brújula que te llevara desde el lugar donde te encuentras actualmente, hacia el lugar donde quieres estar.


Buen viaje.